06. La Creación

Los Adventistas del Séptimo Día creemos que…

Dios es el Creador de todas las cosas, y ha revelado por medio de las Escrituras un informe auténtico de su actividad creadora. El Señor hizo en seis días “los cielos y la tierra” y todo ser viviente que la puebla, y reposó el séptimo día de la primera semana. De ese modo determinó que el sábado fuera un monumento perpetuo de la finalización de su obra creadora. El primer hombre y la primera mujer fueron hechos a imagen de Dios como corona de la creación; se les dio dominio sobre el mundo y la responsabilidad de tenerlo bajo su cuidado. Cuando el mundo quedó terminado era “bueno en gran manera”, porque declaraba la gloria de Dios.
(Génesis 1; 2; Éxodo 20:8-11; Salmos 19:1-6; 33:6,9; 104; Hebreos 11:3)

07. La Naturaleza del Hombre

Los Adventistas del Séptimo Día creemos que…

El hombre y la mujer fueron hechos a imagen de Dios, con individualidad propia y con la facultad y la libertad de pensar y obrar por su cuenta. Aunque fueron creados como seres libres, cada uno es una unidad indivisible de cuerpo, mente y alma que depende de Dios para la vida, el aliento y todo lo demás. Cuando nuestros primeros padres desobedecieron a Dios, negaron su dependencia de él y cayeron de la elevada posición que ocupaban en la familia divina. La imagen de Dios se desfiguró en ellos y quedaron sujetos a la muerte. Sus descendientes participan de esta naturaleza degradada y de sus consecuencias. Nacen con debilidades y tendencias hacia el mal. Pero Dios [en Cristo] reconcilió al mundo consigo mismo, y por medio de su Espíritu restaura en los mortales arrepentidos la imagen de su Hacedor. Creados para gloria de Dios, se los invita a amar al Señor y a amarse mutuamente, y a cuidar el ambiente que los rodea.
(Génesis 1:26-28; 2:7,15; 3; Salmos 8:4-8; 51:5,10; Hechos 17: 24-28; Romanos 5:12-17; 2 Corintios 5:19,20; 1 Juan 4:7,8,11,20)